Nuestro proceso inicia con una desinfección rigurosa, seguida de lavado y corte en rodajas. Posteriormente, la fruta se coloca en un horno de calor controlado donde se extrae completamente el agua durante varias horas.
Este procedimiento concentra sus nutrientes y evita la proliferación de bacterias.
Una vez deshidratada, pasa al área de envasado, donde se sella herméticamente para conservar frescura y calidad.